viernes, 31 de mayo de 2024

La calma antes de la tormenta

Saludines saltarines, mis buenos lectores. Sé que no tiene mucho desde que actualicé, pero sinceramente se han presentado cosas nuevas y hay varios pensamientos rondando en mi mente. Así que hago esto para dejar un registro de las cosas, como bitácora pero un poco más detallada (a comparación de como la llevo en una cuenta personal de ex jaja).

Hace unas noches hubo otra reunión por parte de los vecinos de los que ya tanto hablé. Al principio la estaban llevando tranquila, pero dos de estos vecinos (de distintos departamentos) terminaron por continuar la reunión por su cuenta en los escalones que dan hacia la entrada de los edificios, acompañados de caguamas.

En muchos aspectos es algo patético y con aires de adolescencia. También muy ridículo porque estoy hablándoles de adultos emborrachándose en áreas comunes, entresemana y actuando como si no hubiera nada más que hacer.

Sé que hay adultos que se pueden dar el lujo (como parece ser el caso de los que estoy describiendo) para andar a sus anchas sin consecuencias, pero ¿por qué el resto tiene que lidiar con sus estupideces?

Estoy consciente de que todos hemos acordado ciertas reglas al firmar un contrato, pero pareciera que nadie lo leyó o que no cuenta para éstas personas.

Lo que más me parece irónico y gracioso es que una de estas personas (alias “La Briaga”) siempre se las tiene que dar de una persona a la moda y muy moderna. Pura fachada, porque cuando se tiene que actuar como adulto al enfrentar consecuencias por sus actos, siempre está dispuesta a entregar a la guillotina a cualquiera, incluso a sus propios hijos.

Así podría continuar insultando y describiendo lo pésima que es esta persona, pero no es lo que me trae aquí.

Regresando al tema: estas señoras continuaron con la reunión bebiendo una “rica” caguama en los escalones de un área común. No hay mucho problema, creo. Pero estamos al borde de la paciencia y cualquier cosa que tenga que ver con estas personas ya detona en nosotros una repulsión que no cualquiera logra.

Antes nada más era yo y lo podía sobrellevar con mis asuntos y gracias a la paciencia de mi esposo. Pero verlo estresado y asqueado tanto como yo me hace darme cuenta de lo siguiente:

  • En efecto, nadie debería estar aguantando estas estupideces.

  • Está haciéndonos daño de una manera indirecta al privarnos del sueño constantemente.

No importa cuánto tratemos los síntomas si la enfermedad no es erradicada. Y esto lo comento porque hemos estado confrontando constantemente esta actitud tan altanera. Pero sin buenos resultados y nada más nos estresamos.

A esto puedo decir (no tan orgullosamente, pero no niego que lo disfruté muchísimo) que después de meditarlo un momento e intentar calmarme, acabé por gritarle al maldito escándalo por parte de estas dos señoras.

Ni era “tan fuerte”, pero andan probando las aguas. Estoy segurísima.

¿Qué hicieron después de que les grité? Se quedaron calladas y apagaron la música, pero después de unos dos minutos (aproximadamente) continuaron como si nada hubiese pasado.

Con esto pude comprobar que lo hacen con malicia.  

Sí, lo que hice fue muy impulsivo de mi parte, pero acá les explico mi plan maestro. Ustedes agárrense, que como me dijo un amigo “Este chisme se está poniendo bien intenso” y es cierto:

   Gritar les comunica que yo estoy inconforme con sus estupideces. Esto porque son sexistas de mierda (perdón, pero es la verdad), han tomado una postura de víctimas nada más por ser mujeres y lanzan mentiras sobre como mi esposo aborda todo esto. Suponemos que vendieron la ilusión de que mi esposo fue muy agresivo y casi las mataba en el acto, claro, como toda esa gente es sexista se tragó entera la mentira y lo han tratado muy raro. No que importe, pero todo eso lo vi como una oportunidad para comunicar mi postura.

   Que otros escuchen y sean testigos. En total son 6 departamentos y sólo son 3 los que se están portando mal. ¿Qué hay del resto? Pues parece que ha habido quejas, pero por evitar conflicto cada quien se queda callado. Si gritar ayuda a comunicar a otros que, en efecto, no están solos entonces puede que, tal vez, se animen a quejarse abiertamente en cuanto al ruido que estas personas causan. Claro, tampoco descarto que me vaya a caer todo encima por mi acto, pero estoy consciente de las consecuencias y las acepto con toda la responsabilidad si tocan mí puerta.  

  Comprobar si están actuando por malicia. Sobra decir que pudimos confirmarlo.

Este último punto mi esposo pudo comprobarlo ya que fue a confrontarlas directamente y las respuestas por parte de la briaga fueron la prueba suficiente de que no le importa y que muy seguramente lo seguirá haciendo a pesar de las llamadas de atención. 

Que por cierto, todo fue grabado.

Esto fue más que suficiente para que mi esposo y yo coincidamos que hay que hablar directamente con el dueño.

Y eso es lo que me tiene pensando bastante. No sé cómo describir lo que estoy sintiendo ahora, pero mi cabeza va muy rápido en varios aspectos y estoy cubriendo los peores escenarios si se llegan a presentar.

Mañana sabremos qué será lo que depara este asunto. Sinceramente no tengo muchas esperanzas en cuanto al tema, no ha pasado nada más que prórrogas y evasiones con el problema. Por eso mis expectativas las tengo en el suelo, pero bien dice la frase “Espera lo mejor y prepárate para lo peor”.

Espero estar lo suficientemente preparada con el tema, ya tengo bien medidas mis rutas de escape para nosotros. No sé qué nos deparará, pero repito, no descarto que quizás la plática nos juegue en contra.

Esto que pondré podrá sonar muy pesimista porque se convirtió en mi mantra para este tipo de situaciones, pero siempre es bueno tenerlo en mente:

La vida es injusta.

Así que no descarto que nos terminen echando o que se hagan de la vista gorda con el tema.

De igual forma lo he platicado con mi esposo, así que ambos estamos en la misma sintonía en cuanto la situación y ya tenemos una idea más clara por si recibimos una respuesta negativa o indiferente.

Eso es lo que me tiene pensando, en parte se siente como la calma antes de la tormenta. Pero a la vez se siente como si fuera algo que tiene que pasar. Es algo difícil de describir, pero por ahora es la mejor manera en la que puedo hacerlo.

Esta mañana que me levanté tenía mis dudas en cuanto al tema, en parte estaba considerando cancelar todo y guardar este “ultimátum” para después. Pero curiosamente hoy los niños de la briaga se quedaron solos, así que estuvieron jugando muy felices corriendo y riendo a todo pulmón dentro del departamento.

Diría que es molesto, pero sólo cuando hay adultos con ellos pegados al celular que no le prestan atención a las necesidades de sus hijos dejándolos en la negligencia. Ahora sólo eran niños jugando y conviviendo de la mejor manera posible. Y eso no tiene nada de malo.

¿Qué pasó después? Una de las vecinas y amiga parrandera de la briaga les llamó la atención a los niños para que dejaran de jugar. Estoy segura que fue bajo la lógica de “para que no regañen a tu mamá”, porque en otras ocasiones y bajo las mismas circunstancias esta persona jamás había intervenido. JAMÁS. Y qué curioso que ahora decida intervenir, después de todo lo que ha estado pasando con sus borracheras.

Es muy indignante, le echan la culpa a los niños pero no quieren ver que son ellos la causa de las quejas. No son los niños comportándose como niños, son los adultos comportándose como adolescentes o jóvenes adultos sin responsabilidades.

En fin, después de presenciar esa interacción reafirmó en mí (y supongo que en mi esposo también porque le conté lo sucedido) que debemos proceder con esta reunión.

Todo pinta a que Junio será interesante o al menos va a iniciar con todo.

Por mi parte es todo lo que tengo que contar por ahora, después de esta entrada me piro a dibujar, porque esta situación y constante interrupción por parte de esta bola de irresponsables me ha resultado muy irritante. Al menos puedo decir que tengo proyectos y muchas cosas en mente y otras tantas en marcha ya. Sólo debo atenderlas e irme preparando para lo que venga.

Confieso que me gustaría mucho presumir lo que hay en el horizonte para nosotros. Ésta estúpida aparenta ser alguien, pero si me comparo con ella (sé que no debería, pero no voy a negar ese lado mío) quedaría humillada porque no puedes competir contra el Sol cuando simplemente tienes una lamparita de 5 pesos que compraste en el mercado.

No lo haré, porque “en boca cerrada no entran moscas” y porque es caer muy bajo. Prefiero que se note todo lo bueno que tenemos por medio de nuestros actos y la vida feliz que llevamos.

Ahora sí, nos vemos, mis buenos lectores. Cuídense mucho, tómense su agua y recuerden ponerse el protector solar porque sigue con todo este canijo. Lo peor es que leí que se pronostican cinco olas de calor y apenas saldremos de la tercera, la cuarta se encuentra a la vuelta de la esquina. 

... mejor lo dejo así.

Bye-bye~

No hay comentarios.: