jueves, 2 de mayo de 2024

"But chances are so few, and choices are so true."

El título de esta entrada es patrocinado por la letra de esta canción.

Saludines saltarines, saltamontes(?). Espero que se encuentren muy bien al leer esta entrada. Por mi parte ando con un poco de dolor físico, me he tomado algo así que no hay de qué preocuparse. Pero como dice mi papá “Todo sirve de inspiración”, así que pienso usar este molesto dolor para desahogar un asunto.

Por obvias razones no voy a mencionar nombres, esto es enteramente personal. Si no les interesan los chismes y dramas tontos entonces pueden ignorar… o ir por un café para chutarse la lectura; ustedes verán.

De unos años para acá, después de que pasé la situación con mis dos fantasmas, me he percatado que ya no tolero igual a las personas. Mi paciencia ya es muy corta y cuando antes tenía un sentimiento de compromiso masizo hacia otros, se ha visto reducido considerablemente. Pero sólo con aquellas personas que no hacen nada por cambiar su situación.

Me refiero a problemas como:

¿Sientes que algo está mal en tu psique? Ve al psicólogo o al psiquiatra.
¿No te gusta cómo te ves? Ve al gimnasio, cuida tu apariencia personal para mejorar tu percepción.
¿Algo está mal con alguno de tus órganos o simplemente sientes que podrías estar mejor?  Come sanamente.
¿Mucho estrés por el trabajo? Toma un tiempo para ti y descansa.

Etcétera.

Sé de sobra (y claro, lo digo por experiencia) que no es fácil pedir ayuda o darse cuenta de que hay algo malo contigo. Muchas veces nos pasa lo mismo que a los médicos. Ignoramos nuestros propios síntomas y acabamos por enfermar, de cierta forma, más gravemente. Y es por eso que los seres queridos tienen un papel muy fundamental en nuestras vidas.

Porque cuando algo anda mal y nosotros no nos percatamos, seguramente ellos harán el comentario para que atendamos nuestra situación. ¿Por qué? Porque les importamos y es una de varias formas para mostrar su cariño.

Esta supuesta amistad de las que les comento, se ha ido convirtiendo (si no es que fue así desde siempre, pero no lo quiero ver) en un conocido mío. Al principio de la amistad todo era genial, como puedes esperar de amigos en la adolescencia, pero con el paso de los años las cosas no avanzan por su parte.

No vengo a decir que debería estar haciendo todo lo posible para que la pasemos todo el día jugando videojuegos o estar en llamada y que esté al pendiente de mí, para nada. A lo que voy es que el crecimiento personal se ve estancado de su parte y fue algo que me preocupó un buen rato.

Al principio se lo atribuí a la cuarentena y a los problemas personales que acarrea, sin embargo supe de su parte que su familia comenzó a actuar para ayudarlo a salir adelante. Lo han estado apoyando con la medicina pertinente, la ayuda psicológica necesaria y dándole todo el cariño que se merece. Entonces por ese lado puedo descartar que su salud mental sea el obstáculo. También lo puedo corroborar por cómo se ha comportado de unos años para acá, es una persona distinta en comparación cuando lo conocí por primera vez.

Afortunadamente ha estado avanzando en la vida y ha tenido todo a su disposición para superarse profesionalmente. Todo lo que necesite su familia se lo proporciona de manera incondicional, sin peros. Lo cual le permite seguir avanzando. En general podría resumirlo en: todo lo que necesite y desee, lo tendrá.

Y no se preocupen, ahora sí viene lo bueno.

Ha estado teniendo problemas profesionales, los cuales tienen solución. Quizás no sea inmediata, pero son soluciones que pueden dar frutos muy provechosos en el futuro.

Y aún así, aun con todo y los consejos, las palabras de aliento y el asesoramiento, decide no avanzar.

Veo que el problema es su voluntad. ¿El origen? No estoy segura, conociéndolo me doy una ligera idea, pero no quiero saltar a conclusiones. Siendo sinceros ya no me quiero sumergir mucho en la mente de las personas. No después de la desventura con los dos fantasmas.

Mi situación con los dos fantasmas está en el pasado, pero puedo decir qué consecuencias trajo estar tan pegada a esos dos.

Primero que nada son el tipo de personas que siempre se andan lamentando por lo más pequeño que les llega a pasar (hasta lo que no), incluso si eso significa que les dijeron algo “malo” (y por “malo” me refiero a que recibieron un comentario tipo “Podrías mejorar este [ASPECTO MÍNIMO] de tu profesión y elevarías tu habilidad aun más.”). También les pesa trabajar y les encanta actuar como si fueran gente con influencia.

El aleatorio la puso, me parece adecuado jaja

Sin mencionar que les encanta que estén al tanto de ellos, que los hagan sentir bien y escuchar validación de tu parte todo el tiempo… hasta que se aburren y buscan a otra persona para seguir alimentándose de atención y compasión (también aceptan muy gustosos regalos, entre más caro mejor). Además de que, cuando genuinamente les pasa algo malo no lo sueltan por meses (e incluso años) hasta que la siguiente cosa mala les pasa y siguen el ciclo de lamentación. Porque “sus vidas son muy injustas” y “todo les pasa”. Ignorando muy convenientemente todo lo bueno que han tenido en sus vidas (y vaya que ambos han caído en el lado privilegiado de la vida), pero inevitablemente terminan perdiéndolo porque ellos mismo lo echan a perder.

Y AUN ASÍ LA VIDA LES OTORGA MÁS OPORTUNIDADES DE ORO PARA SER FELICES, PERO ¿ES SUFICIENTE? NO, LO VUELVEN A ECHAR A PERDER

Creo que lo peor del asunto es que muy en el fondo SABEN que hacen daño y mal a los que los rodean, pero les vale cacahuate y siguen. Es como si lo hicieran apropósito para tener una excusa perfecta para seguir lamentándose y continuar con el papel de víctima que tanto les encanta vivir.

Esas personas DRENAN toda la energía y salud mental de cualquiera que se les acerque.

Después de este desahogo creo que puedo ponerles una mejor perspectiva a lo que quiero llegar: estoy cansada.

No sólo con estos dos fantasmas me he esforzado por ayudar a los que me importan. Siempre procuro dar lo mejor de mi persona cuando hay que echarle la mano a alguien. Pero cuando me topo con cierta indiferencia ante una solución o, en este caso, prefieren evadir la obvia respuesta, simplemente me rindo y no lo vuelvo a intentar.

O al menos eso quisiera hacer, ya no intentarlo. Pero siempre doy el beneficio de la duda y es lo que me trae aquí.

Hace poco comenzamos a platicar y a ponernos al tanto de cómo ha estado la vida del otro. Volvió a surgir el problema profesional de su parte y, no sé porqué, pero una vez más volví a sugerir la solución junto con palabras de aliento. ¿Qué me topé? Evasión.

Ya no quiero nada.

¿Por qué rayos lo sigo intentando?, ¿qué espero tener como resultado si sus acciones siempre son las mismas?, ¿para qué? Sé que la siguiente solución (radical) es una confrontación directa y sincera con todas las intenciones de darle la sacudida por lo que se está haciendo, pero ¿lo vale? No. Ya estoy cansada de intentar ayudar a las personas que no quieren ni tienen intenciones de ayudarse. Estoy cansada de ese ciclo.

[ Ayudo > No quieren ayudarse > Intento elevar sus espíritus con palabras de aliento > Dan las gracias, porque funciona de alguna forma > No hacen nada para mejorar su situación > Se siguen lamentando por su problema > Sigo ofreciendo la ayuda > No quieren ayudarse > [REPETIR] ]

Decidí dejarlo por la paz y no he vuelto a contestar mensajes de esta persona. No vale la pena desgastarme cuando claramente no quieren hacer algo al respecto por ayudarse.

Hasta me da la impresión que (él) me busca nada más para seguir alimentándose de mis deseos de ayudar.

Porque, lamentablemente, no sería la primera vez que me la aplican. Pero no se preocupen, mis dos fantasmas, ustedes siempre se llevan el primer lugar en andar buscando mi atención y abusando de ella. Al menos eso hicieron bien :^)

Y ya, ese es mi desahogo. O mi “rant” como dicen en inglés.

Estoy bien, si es lo que se llegan a preguntar. Después de que casi me muero con uno de los dos fantasmas aprendí a deslindarme por completo de este tipo de situaciones. Así que puedo seguir mi día a día enfocada en mis cosas.

ESO DIGO, PERO AQUÍ ESTAMOS.

Eso sí, no significa que me cierro a todas mis amistades. Claro que no. Nones calzones. Sólo me cierro poco a poco hasta hacerlo por completo con todos aquellos que definitivamente prefieren ser miserables.

Quizás toda esa autocompasión que tiene (este conocido del que les hablo) es necesaria para su propio desarrollo personal. Quizás tiene que pasar por todas estas cosas que desde mi perspectiva sólo le harán daño. Porque al final de todo: “Nadie aprende en cabeza ajena”. Quizás, quizás, quizás…

Como consejo les puedo decir que no tienen porque desgastarse por gente que no quiere ayudarse. Sé que puede llegar a sentirse como si los abandonaran a su suerte. Pero cuando se trata de ayudar a otro adulto, queda a su suerte. Porque al final de todo cada uno de nosotros tomamos decisiones que nos terminan llevando por el camino en el que estamos. Sé de sobra que no aplica a todos, pero de una u otra forma cada uno puede forjar su destino. Así que no se desnimen mucho si se llegan a topar con alguien así. Mejor enfóquense en ustedes y las personas que sí lo valen.

Bueno, creo que lo dejo así por ahora. Nada más quería desahogarme. Ojalá en el futuro venga con otra entrada que no tenga que ver con algo medio pesimista. Espero que equivocarme y que esta persona decida cambiar para desmostrarse que puede con lo que sea que se proponga… ojalá.

Cuídense mucho, mil gracias por leer. Que Diosito siempre me los cuide e ilumine sus corazones <33

PD. Ya se me quitó el dolor. Digo, por si andaban con el pendiente jaja :D

PD2: Tengo ganas de subir las entradas con dibujos tontos. Así que en la siguiente entrada estarán viendo mis obras maestras huehuehueheuheu

✨ Rolitas bien chidas que el aleatorio me puso mientras escribía esto: 

No hay comentarios.: