Saludines saltarines (?) para toda la racita que me está leyendo. Acá, como está siendo costumbre, vengo una vez más para actualizar este sitio. No voy a mentir, es divertido andar moviéndole al blog por aquí y por allá.
El formato anterior lo
hice medio al aventón y había colores que se quedaban clavados en lo más
profundo de mis cromosomas artísticos, porque de plano no congeniaban como
debería de ser. Al menos dentro de mis gustos.
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| Te detesto, Andrés. |
Estos días estuve
platicando con mi esposo sobre varias cosas (bueno, ¿y cuándo no? Jaja XD),
pero lo que más resaltó fue sobre como muchos artistas se obsesionan con
alcanzar grandes audiencias (o sea, subir el numerito de seguidores, me gusta y
de vistas) para “alcanzar a posibles clientes y así vender mucho” en cada
cuenta de cada red social que tienen.
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Uhm, de hecho... La broma es para ustedes, porque estoy editando un vídeo sobre comisiones y clientela. |
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| >implicando que alguien aparte de mi fan número 1 me está leyendo |
Hay algo que en lo
personal me enfada mucho y es cuando veo a otros artistas quejarse cuando un
dibujo no alcanzó los números deseados; me obliga a preguntarme “entonces, ¿por
qué lo haces?”
Quizás sea una pregunta
un tanto obvia o pueda considerarse tonta, pero en serio, ¿por qué lo haces?
Es cierto que existe una
pequeña posibilidad de conseguir un potencial cliente a la hora de alcanzar
mucha audiencia, pero no es garantía. A este punto es un axioma: numerito alto
en redes sociales no significa que se convertirán en clientes tuyos.
Hay muchos factores
que influyen en esto y tristemente muchos artistas se obsesionan con alcanzar
grandes números en todas sus piezas. Hay unos que invierten horas y horas de
trabajo creyendo que: “entre más le invierto, más audiencia ganaré” y cuando se
topan con la realidad lo toman como una derrota, mientras consideran que todo
ese esfuerzo en vano.
Luego, bajo las
observaciones que he hecho a lo largo de los años, caen en un pequeño lapso
depresivo donde abandonan casi por completo sus lienzos… pero muchas veces
vuelven y repiten el ciclo. Inevitablemente me hace preguntarme (otra vez), “entonces
¿por qué lo haces?”
Independientemente de
la profesión que uno haya elegido, es cierto que el primer aspecto que debemos considerar
y nos anima a seguir el camino de dicha profesión es: porque me gusta hacerlo.
Y claro, sé que sería
ideal si todos pudiéramos dedicarnos a lo que más nos apasiona y que nos ayude
a pagar las cuentas así como poner el pan en la mesa. Pero la vida no es así,
hay muchos factores que van a intervenir para alcanzar algo tan perfecto.
Pero entonces vuelvo a
la pregunta, hablando de arte sin importar la rama (música, actuación, pintura,
escritura, escultura, etc.), ¿por qué lo haces?
Quizás suene pesimista,
pero si tantas decepciones te trae no ver dinero gracias a tus esfuerzos al
dibujar/actuar/componer/escribir/esculpir, ¿para qué molestarse en hacerlo?,
¿por qué esforzarse? Por las quejas, tu estado de ánimo y la forma depresiva en
cómo se abordan estos temas a través de internet (sin mencionar la competencia),
mejor ni lo hagas. Ya no lo intentes y busca otra cosa más estable (y
convencional) que pueda darte de comer.
Sí, bastante pesimista
y hasta doy motivos para que me la mienten, pero también sirve de filtro.
Esto viene desde mi
experiencia, en especial porque es mi espacio y ni modo, se aguantan. Cuando yo
empecé a estudiar dibujo digital por mi cuenta mi objetivo era mejorar lo
poquito que sabía porque quería comenzar a ganar dinero, y así ayudar a mi
familia.
La verdad es que casi
estaba por tirar la toalla de no ser porque mi novio (ahora esposo) no permitió
que renunciara a lo que más me gustaba hacer. Y siempre le voy a estar
agradecida por el apoyo, ya que no me arrepiento de haber continuado en este
camino.
Porque sí, dolió mucho
no ganar dinero y tener que estar extendiendo la mano por dos años consecutivos
mientras veía problemas acumularse y yo no podía hacer gran cosa. Y
sinceramente qué bueno que me dolió, qué bueno que caí en esa desesperación que
me orilló a considerar otras opciones más convencionales, qué bueno que me
frustré mucho al punto de llorar por la impotencia de no ver ningún resultado
monetario por mis esfuerzos, qué bueno que sufrí. Porque me di cuenta que a
pesar de todo lo mal que la pasé, siempre me llenó el aprender y me divertía
durante el proceso. Quizás no vi los resultados económicos que yo quería (y con
los que tanto soñaba), pero no importaba porque me causaba mucha satisfacción.
Y en cuanto me di
cuenta de ello comencé a unir los puntos, donde caí en esta conclusión:
Aun si no pudiera vivir de lo que tanto me apasiona, estaría bien. Porque de todas formas seguiría dibujando, aun si fuera sólo sobre una servilleta porque me hace feliz. No importa si eso implica que debo ganarme la vida de otra forma más tradicional. Yo seguiré dibujando por puro gusto.
Después de eso todo se
volvió más ligero, no aplacó los obstáculos y tampoco los pesares; pero
inevitablemente se volvió más llevadero.
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| Y la verdad muchas veces acababa dormida frente al monitor. |
Pero era un cansancio que valía la pena. Aclaro, no ganaba dinero, pero el proceso de aprendizaje y todo ese mundo nuevo que estaba expandiéndose ante mí reforzaba mi conclusión. Sólo debía seguir con ello, también darle tiempo y aplicar ciertas estrategias a la hora de vender mi trabajo (sí, pienso hablar de ello en el futuro). Y cuando menos lo pensé, ya estaba recibiendo mis primeros pagos.
Así que con todo lo
que ya puse puedo contestar la pregunta que hice hace unos párrafos “entonces,
¿por qué lo haces?”
Sí, hay más de fondo
en esa respuesta dependiendo de la persona a la que se le pregunte, pero creo
que esa misma pregunta es una buena forma de poner en perspectiva la forma de
pensar y abordar las cosas de cada quien. En especial cuando debes revisar tus
prioridades a la hora de usar tus habilidades. Si te frutras porque no alcanzas
un número sin importancia y sientes que tu mundo se viene abajo cada vez que
pasas por eso, ¿no crees que está fallando algo en tu forma de ver las cosas?,
¿no piensas que hay algo erróneo en tus prioridades?
Es muy complejo, sí.
También sé que no estoy abordando el tema de una forma eficiente y me gustaría
pulir esto lo mejor posible, pero quiero dejarlo como una base “cruda” para la
introspección de cada quien.
Muy seguramente vaya a
enojar a alguien y me alegro si es el caso. Porque eso da inicio a una reflexión
personal sobre lo que escribo aquí.
Quizás no es lo ideal
o lo que uno querría leer estando en medio de una situación apretada como la
que llegué a contar de mí, pero hay que tener siempre en cuenta que la
introspección es muy importante. Así como es fundamental comer, también hay que
reflexionar sobre nosotros para seguir avanzando. Suena absurdo, pero es
cierto.
Porque es casi imposible
avanzar en lo que quieres cuando no arreglas estas bases fundamentales de tu
propia mente. Y no insinúo que resuelvas todas las incógnitas de tu psique en
un fin de semana, ese siempre será un proceso que nos llevará toda la vida. Sólo
quiero que reflexiones el porqué de las cosas que te causan pesar cuando,
quizás, deberían hacerte feliz. Uno aprende mucho de sí mismo cuando se plantea
preguntas de este calibre. Quizás sean fáciles de contestar para unos, pero hay
muchos otros que no quieren hacerlo porque hay verdades que prefieren ignorar
con tal de no afrontar ciertas situaciones que, quizás, afrontan día a día.
En fin, pueden
considerarlo como un ejercicio de reflexión si así lo quieren.
Por ahora no me queda
más que despedirme y ya saben, tómense su agüita. Y de paso pónganse bloqueador
solar porque el Sol anda canijo estos días.
Bye-bye~








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